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José Manuel Montero, Psicólogo
"Para los niños de hoy en día no existen límites porque lo que quieren lo tienen sin prever las consecuencias"
La maduración de la parte del cerebro que se encarga de controlar los impulsos y de anticipar las consecuencias de los actos no acaba hasta los 23 años. El psicólogo José Manuel Montero cree que es un error dar a los hijos todo lo que quieren "cuando no se lo han ganado con esfuerzo"
El psicólogo José Manuel Montero, sentado en el diván de su despacho.Foto: Pablo viñas
donostia. A plena luz del día. En el exterior de las piscinas municipales de un pueblo de Córdoba seis jóvenes, el menor de trece años, le robaron la infancia a una chiquilla, también de trece. Le amenazaron y le dijeron que saliera fuera. Y allí, con un calor de más de 35 grados consumaron la incomprensible maldad. No mostraron reparos en robarle a jirones su inocencia, ni tuvieron en cuenta sus consecuencias. No es el único episodio de estas características que ha saltado a la luz estas semanas. Otro caso se produjo en Huelva, en unas fiestas y a las dos de la madrugada. Otra niña de trece años fue también violada por un grupo de menores del mismo pueblo. En ambos casos los menores de edad están en sus casa. La ley les ampara. ¿Acaso son inocentes?, se preguntan las voces partidarias de la modificación de la Ley del Menor. Pero, ¿qué pasa por la cabeza de estos jóvenes? ¿Son conscientes de lo que están haciendo? El psicólogo José Manuel Montero aclara algunas de estas cuestiones desde su experiencia profesional.
La primera pregunta es obligada. ¿Qué está pasando con los niños y adolescentes?
A los jóvenes de ahora les ha tocado vivir en una sociedad en la que lo tienen todo. No sé si es una frase de un anuncio, pero todo lo que quieren lo tienen y lo cogen.
¿Se les da demasiado?
Les damos lo que no pueden controlar. Estamos rodeados de muchachos que con catorce, con quince años tienen entre manos tecnología que cuesta un montón de dinero, demasiado avanzada para su edad.
No valoran las cosas porque no les cuesta...
En muchos de los casos, estos niños no han hecho nada para recibir estos regalos. Hoy en día no hay una dinámica de esfuerzo, de ir paulatinamente llegando a ciertos niveles de adquisición como existía antes.
Los niños no saben cuáles son los límites.
Para los niños de hoy en día no existen límites, porque lo que quieren lo tienen sin prever las consecuencias que ello pueda acarrear. Lo que nos diferencia de los animales a nivel cerebral es el lóbulo frontal, la parte más anterior de nuestro cerebro, que acaba su maduración a los veintitantos años. Esa parte se encarga de controlar nuestros impulsos y de anticipar las consecuencias de los actos. Y eso no está madurado completamente hasta los veintiuno, veintidós o veintitrés años. Lógicamente no se puede pedir a un menor de trece años que prevea las consecuencias de todas las acciones porque neurológicamente no está maduro para ello.
Los jóvenes se inician cada vez antes en el sexo. ¿Por qué?
Los niños acceden a través de los recursos que les proporcionan los mayores, como es Internet, a vídeos y a páginas que muestran toda una serie de conductas que son de adultos y que no se les veta. Muchas veces aparecen como un mero juego. Ellos no son conscientes de que hay límites. Piensan que también pueden hacerlo y cuando ellos ven la oportunidad, lo hacen sin pensar en las consecuencias, ni en lo que vaya a suceder después.
¿Los padres educan mal a sus hijos?
Es una educación por ausencia más bien. Ni mala, ni buena sino ausente.
¿Para cubrir las ausencias de los mayores, a los niños se les da todo y eso es un error?
Más bien es una dejación de nuestras responsabilidades. El estrés del trabajo hace que olvidemos cuestiones realmente importantes como es el cuidado de nuestros hijos. Tenemos como ejemplo el suceso de Leioa con ese dramático y fatal episodio en el que una madre se fue a trabajar olvidando a su hijo de tres años en el coche. Un lamentable error, pero muchas madres me dicen que se han olvidado a sus hijos en el colegio. El colegio no es un coche, pero podría haber pasado lo mismo.
Es duro reconocerlo, pero estas cosas, aunque parezcan de ficción, suceden... Es fácil criticar.
Pasan, pero no deberían de suceder. Es muy grave, a la vez que doloroso para esa madre y esa familia.
He oído muchas veces esa frase de: Una bofetada a tiempo ... ¿Qué piensa al respecto?
Si un niño se va a tirar por un balcón, una bofetada y lo que haga falta para evitar que se tire. Lo agarramos por los pelos si hace falta. Pero pienso que la bofetada es el último de los recursos, cuando a tiempo no se hicieron las cosas bien, después no se solucionan con bofetadas.
El diálogo es fundamental, ¿no?
Imprescindible.
¿Acaso no se dedica tanto tiempo a los hijos como se debiera?
No. (Con rotundidad). Descuidamos lo más importante. Damos prioridad a otras cuestiones.
La violencia de género está a la orden del día. Cada vez hay más casos de hombres que agreden a sus parejas. Los menores se están criando en una sociedad machista y violenta.
¿Influye en su educación?
Por su puesto, de hecho es un problema. Los episodios de violencia hacen flaco favor a los menores. Pero también hay hijos que golpean a sus padres, ¿eh? Lo que significa que alguien no puso los límites a tiempo. En cuanto al machismo, la única integración que se ha producido entre géneros a nivel de hábitos y de funcionamiento entre los hombres es la realización de las compras. En todo lo demás las diferencias siguen siendo las mismas. Las mujeres continúan llevando el mayor peso en las labores del hogar y en el cuidado de los hijos. Estamos a mucha distancia de una real colaboración entre géneros.
Los jóvenes se vuelven más violentos cuando se juntan en grupo.
Así es. La violencia no está siendo solamente de niños o de chicos sino también estamos asistiendo a cuadrillas de chicas adolescentes extremadamente violentas entre ellas. La violencia es cada vez más común y está a la orden del día entre las niñas. Es un tema muy preocupante por la agresividad que muestran.
¿Y luego se graban con el móvil?
Así es. Y después lo cuelgan en Internet.
¿Y qué se puede hacer?
A los padres les suelo decir que si se preocupan al menos una vez al día de comer con sus hijos, de vigilar la alimentación que están llevando y de pasar el fin de semana un buen rato con ellos, acabarán controlando mucho mejor a sus menores. ¿Qué es eso de que el niño coma sólo en su habitación, sin control?
¿Y cómo deben de actuar los padres cuando sus hijos les piden permiso para salir de noche?
No es sano que un menor esté a las tres de la mañana en la calle solo.
¿Lo de a las once en casa hay que aplicarlo más?
No sé si a las diez o a las once. Lo que no es normal es que en noches como la de San Juan chavales de 13 y de 14 años se emborrachen en una hora y regresen a la mañana siguiente a sus casas. Son menores y las autoridades institucionales no lo deberían de permitir y tendrían que tomar cartas en el asunto. Luego no vale lamentarse. Las soluciones se deben de encontrar antes de que ocurran.
Cuando la inmadurez se mezcla con el alcoholy con las drogas...
Se forma un cóctel dañino. En un cerebro que se está desarrollando todavía son tremendas las consecuencias que origina el alcohol. Cuando aplicamos técnicas de electroencefalograma las consecuencias que acarrea su consumo es fatal. Se altera el hábito del sueño, y afecta a su sistema nervioso. Con todo esto pedir a los adolescentes que se controlen es casi imposible.
Los adolescentes se vuelven descarados.
Porque lo han tenido todo y no aceptan un no por respuesta.
Y no, es no.
Claro. Pero para ellos no es así. Pero si consiguen lo que quieren cuando lo piden...
Están insensibilizados con la violencia.
Para los jóvenes no es más que un juego.
En el caso de los jóvenes que violaron a una niña de 13 años en plena luz del día en Huelva, ¿cree que no eran conscientes de lo que hacían?
Estaban viviendo una aventura.
Si les tuviese delante, sentados en su consulta, ¿qué les diría?
No les diría por qué lo han hecho. Me preocuparía más por saber cómo han sido educados, qué rodea su entorno, cómo se les controla en el ámbito educativo y familiar. Luego ya vería lo que se puede cambiar en sus esquemas de pensamiento. Insisto en que el sistema nervioso no está desarrollado, y los mecanismos para frenarlo tienen que haber sido educativos previamente. Qué saben ellos de lo que es o no es correcto. Hay que saber qué les han dicho y saber hasta qué punto tienen interiorizado los principios básicos. Lo que no vamos a hacer es penalizar sólo el asunto. Con eso no hacemos nada. Hay que educarlos porque son menores, no hay que olvidarlo.
La madre de la niña de Córdoba pide que los menores que violaron a su hija no queden impunes.
Su reacción es comprensible. Han violando a su hija.
Hay voces que reclaman la modificaciónde La Ley del Menor. ¿Qué opinión le merece?
No comparto la modificación de la Ley del Menor, porque, ¿qué vamos hacer, llenar las cárceles de menores?
Pero esos niños están viendo la televisión tranquilamente en sus casas... eso tampoco es, ¿no?
Los jueces de menores disponen de medidas educativas y de orden disciplinario que pueden llegar a la retirada de la custodia de los padres. Estos profesionales disponen de recursos sin que sean necesario una modificación de la ley penal, ni haya que penalizar todas estas cuestiones. ¿Deben de tener consecuencias las actuaciones de estos muchachos? Por su puesto. Otra cuestión es medir cuáles deben de ser los castigos o penalizaciones. Habrá que analizar cada caso, para saber cuáles son los pasos que se deben de seguir. La única salida no puede ser la privación de libertad de estos jóvenes. Deberá de ser una medida que se aplique tras analizar cuáles son los elementos que han fallado en cada uno de ellos y saber lo que hay que hacer para recomponerlo.
Un trabajo complejo.
Muy complejo, pero a la vez es inevitable. Nuestra juventud va a ir a peor y va a seguir viviendo en esta dinámica de la que hablaba al comienzo de la entrevista: 'si esto quiero, lo cojo'.
En casa se puede controlar a los hijos, pero fuera, es más difícil.
Es más complicado, claro, pero somos contradictorios. Porque los mismos padres que dicen que no pueden controlar a sus hijos no se dan cuenta de que tampoco los controlan dentro de casa, y son los mismos que les premian con una operación de estética por haber aprobado el curso.
¿Hay casos así en el País Vasco?
Claro que los hay. Entonces el mensaje que ellos están recibiendo continuamente es el de 'si lo quiero lo tengo'.
¿Cómo tienen que actuar los padres ante sus hijos adolescentes?
El argumento que utilizan los niños y los adolescentes de 'todos mis amigos lo hacen', no vale. Los padres deben de poner límites y controlar a sus menores. El argumento de sus hijos de 'los demás amigos también vienen a las tres', no sirve. Lo hemos utilizado todos. Sabemos que eso no se puede admitir como explicación.
¿Queda mucho trabajo por delante?
Así es. Yo siempre pongo un ejemplo metafórico: Un niño, un adolescentes es como un río. Si está bien encauzado, si los márgenes están firmes, el río avanza y es productivo. Si esos límites, si esos márgenes no está bien establecidos y marcados, el río se desborda y genera una desgracia.
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